Los primeros saltos del año de Lucía Charles y Cedro: ¿qué nos revelan?
- Sports Arenas
- 24 ene
- 3 Min. de lectura

Hay inicios de temporada que no buscan validarse con ruido, sino con señales. El arranque de Lucía Charles y Cedro pertenece a ese territorio: resultados tempranos que no aseguran una campaña perfecta, pero sí revelan con claridad en qué punto del proceso se encuentra un binomio que empieza a mirar más arriba.
Los datos: primer lugar en la prueba de 1.30 metros el jueves 15 de enero, dentro del Circuito Estatal Ecuestre de Nuevo León, y segundo puesto en el Mini Gran Premio de 1.35 metros el sábado 17 en el Centro Ecuestre San Pedro. Dos recorridos distintos, dos exigencias técnicas y una constante: competitividad sostenida.
Pero reducir este inicio a una suma de posiciones sería quedarse en la superficie. “Estos resultados reflejan el trabajo constante y me dan la confianza para encarar las siguientes alturas y competencias”, explica Lucía. No habla de consagración ni de objetivos cumplidos. Habla de confianza, una palabra clave cuando el calendario apenas comienza y las decisiones pesan tanto como los resultados.

En el salto ecuestre, el inicio del año funciona más como diagnóstico que como resolución. No define el techo de una temporada, pero sí confirma si la base es sólida. Y en tierras regias, Cedro mostró algo que suele pasar desapercibido: respondió bien a dos contextos distintos en una misma semana. Eso no es casualidad. Es preparación.
La planeación también importa. Regresar a la Sultana del Norte en tres semanas antes de ir a territorio tapatío no es una decisión conservadora; es una lectura lógica del momento.
“Mi prioridad es sumar experiencia en competencias internacionales, ya que eso me permite crecer como jinete y desafiarme en nuevos niveles”, explica Charles, aclarando que el resultado inmediato no es el único motor.

Una idea que vale la pena subrayar: “No voy a saltar categorías que ya domino solo por resultados inmediatos, pero sí busco que la experiencia se refleje en resultados positivos a lo largo del año”. Dejando en claro la amazona que la experiencia no se opone al resultado, pero tampoco se le subordina. En un deporte donde acelerar procesos suele pagarse caro, esa postura habla de madurez competitiva.
La relación con Cedro también entra en una etapa distinta. El año pasado, el binomio encontró regularidad en 1.30 y 1.35 metros, tanto a nivel nacional como internacional. Esa consistencia abre otra puerta. “Este año planeo pedirle un poco más, apuntando a categorías más exigentes y con mayor relevancia. Ese es el cambio clave de 2025 a 2026”, señala la jienete. No es un salto al vacío; es una progresión medida.
Un próximo escenario será el Guadalajara Country Club, un espacio que exige algo más que buenos recorridos. “Es una oportunidad de enfrentarme a un reto competitivo, un evento con gran peso que atrae jinetes de muy alto nivel”, dice la saltillense. Donde no solo será una fecha en el calendario: sino un filtro. Ahí, los errores pesan más y los aciertos se ganan.

Quizá la reflexión más honesta llega cuando se habla de lo que todavía no aparece en la hoja de resultados. “Aunque aún no se ha reflejado un resultado perfecto, estoy acumulando la experiencia que necesito”. No siendo una frase de consuelo para la coahuilense, sino una lectura de proceso.
“Sé que cuando se alineen las cosas, con la preparación que he estado construyendo, podré conseguir ese resultado que tiene un gran peso a nivel nacional”. Reconociendo la mexicana que en el deporte ecuestre, pocas cosas crecen de golpe. La mayoría de las competencias enseñan más de lo que premian. Monterrey podría representar eso: una confirmación temprana de que el camino elegido tiene sentido.
El verdadero reto ahora para Lucía Charles y Cedro no será repetir el podio, sino sostener el nivel cuando la exigencia suba y el margen de error se reduzca. Ahí es donde los binomios que entienden su momento encuentran algo más valioso que un trofeo: crecimiento.
Porque en este deporte, el salto que más importa no siempre es el más alto. A veces es el que confirma que vas exactamente donde debes estar.



